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Mario Hernandez (especial para ARGENPRESS.info)
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Mario Hernandez (MH): Buenos días, Guillermo Almeyra. Hemos estado escuchando música boliviana a lo largo del programa a raíz de la entrevista que vamos a tener con Guillermo en lo que yo definiría como un enfrentamiento del Movimiento al Socialismo (MAS), en el gobierno de Bolivia, con su base social, a partir de la huelga de la COB que comenzó el 6 de mayo y se prolongó hasta el domingo. Luego hubo una tregua de 48 horas que vencía hoy a las 8:00 am. ¿Qué reflexión te merece esta situación?

Guillermo Almeyra (GA): Se acaba de llegar a un acuerdo que camina sobre cristales pero que es favorable al gobierno. Los mineros, los maestros, el personal de sanidad, los maestros rurales, cesaron sus movilizaciones, volviendo al trabajo. La jubilación se hará con el 70% y no con el 100% como pedía la COB pero sobre la base de los salarios de los dos últimos años y no de los 6 como planteaba el gobierno. También se ha formado una comisión con integrantes de los mineros para discutir la modificación de la Ley de jubilaciones. Es una especie de empate.
La situación de los mineros sigue siendo relativamente grave porque Huanuni arroja pérdidas y según la Constitución ninguna empresa estatal puede dar pérdidas, tiene que ser cerrada, hay toda una discusión si se despiden o no a los 5000 obreros mineros o cómo se hace para reducir las pérdidas. Hay motivos para conflictos futuros.
El problema central es que el MAS que era un pool de organizaciones sociales se ha dividido. Las organizaciones sociales urbanas como los mineros, los fabriles, los maestros, etc., están prácticamente en oposición. El gobierno se mueve con las organizaciones que lo apoyan y las organizaciones de mujeres indígenas campesinas y los sindicatos campesinos como los cocaleros. Hay un enfrentamiento entre el gobierno y los campesinos y los otros sectores urbanos que en su lucha no vacilan, como lo hizo la COB, en amotinar a la policía, con el argumento que también tenían que darle el 100% de jubilación o negociando con sectores de la oposición como hicieron en su momento algunos indígenas.
Esto tiene su base en que no ha sido resuelto el problema de las autonomías y de la construcción de un gobierno popular. El gobierno es centralizador, con el criterio de que hay que crear una Bolivia moderna, centralizada, que nunca hubo, cosa que es justa, que hay que desarrollarla porque sino no se puede acabar con la miseria.
En cambio, los movimientos históricos buscan satisfacer sus intereses y se enfrentan. En todo ese panorama se está desarrollando en el medio indígena una fuerte burguesía aymara en El Alto y alrededor de La Paz. Resumiendo, el gobierno está perdiendo apoyo en un sector que tradicionalmente lo apoyaba.

MH: ¿Podríamos decir que está funcionando el “capitalismo andino”?

GA: Una especie de capitalismo andino.

MH: Basado en la gran minería, en el extractivismo.

GA: Eso por parte del gobierno que intenta con un capitalismo de Estado desarrollar la extracción de materias primas, sobre todo minería, petróleo y gas.

MH: Generalmente, cuando uno escucha a Evo sus discursos apuntan hacia otro lado, a la defensa del medio ambiente, a la reivindicación de la cultura de los pueblos originarios, el “buen vivir”, etc.

GA: La realidad es otra. Hay que medir a la gente por lo que hace, no por lo que dice. Al rengo se lo ve cuando camina, no cuando habla sobre el movimiento.

MH: Volviendo a la COB: Días atrás lanzó un Partido de los Trabajadores. ¿Eso no se mezcla con la reivindicación por las pensiones?

GA: También. No te olvides que Evo Morales y Alvaro García Linera, su vicepresidente, han forzado una interpretación de la Constitución, que no permitiría más que una reelección, para una segunda. Irán como candidatos del MAS. La derecha ha sido muy golpeada y no tiene candidatos que puedan enfrentar a Evo, que sigue contando con el apoyo mayoritario porque la mayoría de la población sigue siendo campesina y también cuenta con ese apoyo de los indígenas, aunque no tanto de los de Oriente que de todas maneras son muy pocos. La COB está intentando crear con su partido una candidatura alternativa.

MH: Una COB que por otro lado, no tiene la representatividad de la COB histórica. Tengo entendido que representa alrededor de un 25% de los trabajadores.

GA: Exactamente. Por empezar los mineros, que eran la base de la COB histórica, en los años 50, se han reducido muchísimo en número.

MH: Se han desarrollado muchas cooperativas mineras.

GA: Y también ha crecido la industria, pero no bajo la forma de fábricas con patrón, sino que se trata de pequeños talleres familiares, mal pagos, donde no se cumplen horario ni salarios mínimos, pero son muchísimos, sobre todo en El Alto. Esa es la característica de ese desarrollo familiar capitalista aymara.

Los movimientos sociales en el gobierno se han subordinado totalmente a una política desarrollista y extractivista

MH: He visto que previo a analizar la situación en Bolivia escribiste un artículo sobre la necesidad que los movimientos sociales salieran de las reivindicaciones corporativas.

GA: Ese es el problema central. Los movimientos sociales en el gobierno, como el MAS, se han subordinado completamente al aparato estatal y éste, por definición, mantiene las estructuras capitalistas del país y actúa en forma capitalista. En cambio, los movimientos sociales, intentan esbozar políticas alternativas al capital. Los movimientos sociales que gobiernan se han subordinado totalmente a una política desarrollista y extractivista que favorece a las grandes empresas transnacionales exportadoras de soja, grandes mineras, etc. No tienen base propia porque no tienen una política propia y están en crisis.

MH: Muy agradecido por tu participación en “Fe de erratas”. Seguramente vamos a estar en comunicación en quince días porque me quedó pendiente la semana pasada abordar el crecimiento de los partidos neo-nazis en Europa. Si la coyuntura no nos apura, como en el caso de Bolivia, me gustaría que tratemos ese tema.

GA: Con mucho gusto.

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