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Eduardo Lucita

Un proyecto de ley que impone la doble indemnización por solo 180 días y que nadie puede asegurar su efectividad con certeza ha provocado una concentración obrera como no se veía en mucho tiempo, constituyendo así  un hecho político de primera magnitud que impacta en el presente y también a futuro.

Se sabía de antemano, la inédita unidad de acción de las cinco centrales tendría una capacidad de convocatoria como en las viejas épocas. Y así fue, según los cálculos más razonables alcanzó a un mínimo 150.000 asistentes, de los cuales el 80% serían trabajadores de distintos gremios. Las gruesas columnas de Camioneros, UPCN, UOCRA, Comercio, ATILRA, ATE, Bancarios, la CTEP -las más destacadas- daban cuenta de ello a la par que confrontaron con la ausencia del SMATA y la escasa presencia de la UOM.

El lugar elegido para la concentración, el documento leído y los discursos tuvieron  un tono que no estuvo acorde con la magnitud de la movilización, que por otra parte fue bastante pasiva y sin mayor entusiasmo, no fueron muchos los asistentes que escucharan con atención los discursos. Solo Yaski y Michelli plantearon una perspectiva de lucha en tanto que las intervenciones de Caló y Moyano parecieron más un ruego para que el gobierno conceda algo –demasiadas apelaciones a la comprensión- que un llamado a los trabajadores para prepararlos para nuevas confrontaciones. Sin embargo esto quedó en el aire.

Es que la movilización de ayer ha sido un mensaje para los diputados que deben tratar la emergencia laboral, y es casi seguro que en este contexto la ley será aprobada, veremos con que contenido final, pero también ha sido una señal para el gobierno. Si la ley se aprueba y la veta –como viene prometiendo a quien lo quiera escuchar– con un argumento tan pueril que alimenta la reacción y el malhumor, es muy posible se enfrente con un paro general. Al que los burócratas todavía le escapan pero que el estado de ánimo en las bases lo hace posible. Por el contrario si no la veta quedará mal parado frente a las clases dominantes que lo percibirán como un gobierno que no resiste las presiones. En ese brete se ha colocado el gobierno por sí solo.

Pero estos solo son los efectos inmediatos, hay algunos más profundos y que muestran diversas aristas de la movilización.

La concentración ha significado el regreso del movimiento obrero y sindical al centro de la escena política, de la que se había retirado –o lo retiraron- por las disputas de la dirección moyanista con el kirchnerismo bajo la conducción de CFK. Pero también por las propias concepciones de la ex presidenta, que asumió a pié y juntillas las ideas del filosofo Laclau del sujeto diverso y plural y el desdibujamiento de la clase como tal, como las enunciara en su ensayo “El pos peronismo”.

En ese sentido el 29A puede leerse también como la respuesta al acto del regreso de CFK en Comodoro Py. Ha sido la confrontación de la clase en presencia frente al sujeto plural y diverso del Frente Ciudadano. Se repite así la situación de cuando el acto del kirchnerismo en la cancha de Vélez y el de la CGT en Plaza de Mayo. Una vez más el sujeto hizo a la diferencia.

Que fuera convocada por las cinco centrales sindicales abre un espacio común, pero no significa que las diferencias han sido saldadas. Prueba de ello es la ausencia de algunos gremios importantes y la débil presencia de otros, pero también el hecho que al comenzar la intervención de Moyano varios gremios –Atilra, Luz y Fuerza, SAT, entre los que alcancé a ver- se retiraran

La masividad alcanzada ayer es una muestra que en las bases no tienen entidad las diferencias entre los dirigentes, es un problema entre los “de arriba”, mientras que para “los de abajo” lo que realmente importa es que no están dispuestos a perder puestos de trabajo, ni poder adquisitivo. En este sentido no puede dejar de considerarse que las principales preocupaciones hayan sido la defensa del empleo y la carestía de la vida. Incluso que gremios como Aceiteros y Bancarios que ya cerraran sus paritarias con incrementos importantes y que por ahora no enfrentan pérdidas de puestos de trabajo, asistieran a la movilización en una muestra de solidaridad de clase que es necesario valorizar.   

De todas formas el acto es también un empujón a los dirigentes sindicales para que apuren las respectivas unificaciones. Lo que pone en el horizonte inmediato quienes encabezarán las mismas. En las CGT’s no deja de llamar la atención la fuerte movilización de UPCN –un sindicato del régimen que es funcional a todos los gobiernos- y el protagonismo creciente de su Secretario General, Andrés Rodríguez, incluso que le fuera cedida la 5ta. Silla que quedara vacante por la deserción de Barrionuevo. Es conocido, entre los burócratas los gestos dicen mucho. Entre las CTA’s es indudable que la presencia y la intervención de Michell lo dejan mejor posicionado en la CTA autónoma, donde esta teniendo dificultades políticas. De todas formas todo indica que hay algunos dirigentes que tienen ya sellado su futuro.

La concentración de ayer también puede leerse en clave peronista. Puede ser un punto de partida para la recomposición del PJ. La presencia de sectores del kirchnerismo y de las tendencias internas del peronismo, más los mensajes enviados por el FpV y los intendentes, son una prueba. 

Más allá de los propios dirigentes el acto de ayer tuvo un alto contenido político y fue una concentración esencialmente de trabajadores. La izquierda que se hizo presente con bastante unidad,v pero no la que se necesita, debe tomar nota y comprender que más allá de lo defensivo hay allí una conciencia vacante que es necesario disputar.

Abril 30 de 2016.

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