logo


Democracia Socialista

En las últimas semanas los compañerxs que somos parte de Democracia Socialista, de la misma forma que un conjunto de militantes y organizaciones de base, decidimos separarnos de COB La Brecha, la organización que fundamos y construimos durante los últimos cinco años. Queremos, en las siguientes líneas, explicar las razones de nuestra decisión y apuesta política actual.

Sobre nuestra salida de COB La Brecha

La organización política revolucionaria no es un fin en sí mismo. Es, más bien, una herramienta para contribuir a la auto-emancipación de las clases subalternas. Ningún “patriotismo” de organización, ni auto-afirmación identitaria puede hacer olvidar eso. Y como la lucha de clases tiene un componente fundamental de experimentación, de ensayo-y-error, tanto los procesos de unidad como las rupturas son, en algunas circunstancias, momentos necesarios o inevitables.

La utilidad de una organización, sus acuerdos fundamentales, se ponen a prueba ante el test permanente de la lucha de clases, de los cambios de etapa, de las oportunidades que abre la realidad política. El estancamiento sectario de COB La Brecha es algo que empezamos a percibir desde hace cierto tiempo. En ese periodo, hemos planteado en numerosos artículos públicos una reflexión sobre los problemas a los que se enfrentaba el espacio de la “izquierda independiente”, del cual COB La Brecha se considera parte, y sobre las tareas de la izquierda en nuestro país. Más en general, intentamos formular un modesto aporte al rearme teórico y estratégico del marxismo revolucionario en nuestro país.

En cualquier caso, no creemos que lxs militantes del espacio del que hoy nos alejamos sean otra cosa que militantes revolucionarixs honestxs, aunque actualmente nos separen grandes diferencias tácticas y estrategias. En cualquier caso, no dudamos de que vamos a seguir encontrándolxs en la misma trinchera en la lucha social, en la construcción sindical antiburocrática, en la movilización de masas.

Hoy nos embarcamos en la construcción de un nuevo proyecto político anticapitalista, que esperamos supere las limitaciones de la experiencia de la que provenimos. Nuestra salida de COB La Brecha acompaña a la de CAUCE UBA, Desde el Fuego Córdoba y Desde el Fuego CABA, así como a militantes estudiantiles, sindicales y ambientales de diferentes regionales, con quienes apostamos a seguir encontrándonos y discutiendo qué tareas de construcción y reagrupamiento debemos darnos en esta etapa. El fracaso de la experiencia de COB La Brecha no expresa la derrota de la tarea estratégica de construir una nueva izquierda revolucionaria en nuestro país. Más bien estamos concluyendo un capítulo, que abrirá paso a los siguientes.

La degeneración sectaria de un proyecto

Los últimos meses pusieron en evidencia, de manera ostensible, los crecientes rasgos sectarios de la organización. En una serie de encrucijadas decisivas del actual periodo, donde había que pronunciarse con claridad, COB La Brecha mantuvo posiciones llanamente equivocadas o jugó un rol retardatario. Fue el caso del último balotaje, donde la mayoría de La Brecha planteó que las distintas opciones “eran lo mismo” (que no es lo mismo que llamar a votar en blanco), de las movilizaciones por la liberación de Milagro Sala (y la reticencia a movilizarse junto al kirchnerismo), del pronunciamiento por una marcha del 24 de marzo unitaria o ante la necesidad de caracterizar con claridad que la derecha había puesto en marcha un golpe parlamentario en Brasil. En los casos en los que las posiciones no fueron decididamente equivocadas, éstas siempre implicaron arduos debates al interior de la organización, en los que quienes defendíamos posiciones que chocaban con el sectarismo éramos acusadxs de distintas formas de claudicación, para finalmente llegar, de manera tardía, a posiciones “de consenso” confusas e insuficientes para las necesidades de la coyuntura. Estos no son más que ejemplos de la consolidación de una orientación ultra-izquierdista durante los últimos años, a contra-tendencia de los mejores elementos que tenía nuestro proyecto en su fundación.

Todo esto tuvo como corolario la progresiva mimetización con las posiciones de la “izquierda tradicional”. Si nacimos apostando a la construcción de una “nueva izquierda”, alternativa al trotskismo de tipo sectario, terminamos delineando una orientación difícilmente distinguible de aquellas corrientes en sus peores rasgos. Esto tuvo como consecuencia la progresiva mutación y subordinación del marco de alianzas a la decisión de construirse en torno al FIT, habilitando sólo las relaciones con fuerzas que vieran en este frente el norte estratégico. Todo esto pese a la categórica ausencia, por parte del FIT, de señales de estar dispuesto a una apertura genuina hacia otras sensibilidades y tradiciones políticas de la izquierda.

Más allá de estos ejemplos, hay razones de fondo que hacen a las coordenadas estratégicas de un proyecto anticapitalista en el actual periodo histórico. En rechazo a lo que se consideraba una concepción “superestructuralista” propia de la izquierda tradicional, se desarrollaron concepciones espontaneístas y consejistas ingenuas que “llevando el péndulo demasiado en el otro sentido” impedían comprender que la lucha política tiene sus reglas y su propia temporalidad, relativamente independientes de la lucha social. Sólo desde una concepción que revaloriza la importancia estratégica de la acción política, contra la ilusión autonomista de considerar que la lucha social es autosuficiente, es que se puede avanzar firmemente en la construcción política y retomar la idea leninista de la organización política como actor estratégico.

Estas debilidades se hicieron patentes en los permanentes rasgos pasivos y abstencionistas que desarrolló nuestra corriente. Por esta razón, COB La Brecha rechazó durante mucho tiempo la participación electoral (que se asociaba inmediatamente al electoralismo oportunista), lo cual condujo a desaprovechar numerosas oportunidades políticas para crecer en visibilidad y proyección.

Estas limitaciones estratégicas se pusieron de manifiesto también en la valoración de los fenómenos políticos actuales, donde COB La Brecha subestimó las experiencias progresivas de nuestro periodo histórico. Los procesos bolivarianos de Venezuela y Bolivia en nuestro continente, así como las experiencias de la izquierda radical en el sur de Europa, fueron caracterizados como formas de reformismo o nacionalismo burgués sin tener claridad ni acuerdo acerca de la necesidad de apoyar y solidarizarnos con las corrientes revolucionarias que intervenían en su interior para hacerlos avanzar en un sentido radical y socialista. En la valoración de los procesos más intensos de la lucha de clases actual se dibujaban unas coordenadas estratégicas que cada vez se hicieron más palpables y asfixiantes en nuestra realidad militante cotidiana.

La actual etapa

Asistimos, como es claro, a una importante ofensiva de la clase dominante motorizada desde el gobierno. Sin embargo, creemos que todavía no se cristalizó una modificación duradera de la correlación de fuerzas entre las clases sociales. Todavía permanece abierto si el macrismo logrará construir un consenso social en torno a sus políticas de ofensiva neoliberal o, por el contrario, la respuesta social logrará empantanar su proyecto. Por ello, cobra una relevancia estratégica organizar la resistencia a las políticas del gobierno actual desde la máxima amplitud y generosidad. Es decir, lo que la tradición marxista revolucionaria denomina táctica del frente único.

Sin embargo, también existe otra dimensión conflictiva importante del momento actual. Las clases dominantes podrían disponerse a romper amarras con el macrismo si éste se muestra inepto para garantizar la gobernabilidad, apostando a una figura electoral de renovación que oxigene por arriba el sistema político sin ofrecer una alternativa real en términos de la lucha de clases. Se torna necesario, por lo tanto, no solo resistir a la ofensiva macrista sino también organizar una alternativa política capaz de intervenir en la coyuntura y presentarse como proyecto de poder para los sectores subalternos. La construcción de un proyecto político superador, que no solo resista al macrismo sino que también plantee un proyecto de sociedad superador al actual resulta por lo tanto fundamental para este momento político. Creemos, en suma, que la izquierda debe plantearse la tarea de construir un instrumento político útil a las clases populares, con vocación de poder, que enfrente a la nueva derecha sin pretender repetir la experiencia del “neodesarrollismo” kirchnerista.

Frente a estas dos tareas estratégicas de la etapa, las limitaciones de COB La Brecha, tanto en el terreno de la lucha social como en el de la construcción política, se muestran como un obstáculo insalvable.

Un nuevo inicio

Quisiéramos preservar lo que consideramos como una conquista política de la experiencia inicial de COB La Brecha: la apuesta decidida a la construcción de espacios unitarios en base a una cultura política que rompa con los rasgos aparatistas y autoproclamatorios característicos de la izquierda tradicional. Es decir, la vocación de explorar la posibilidad de síntesis políticas entre tradiciones político-teóricas diversas, en base a una comprensión común de la etapa en curso. Esa fue la mejor cualidad de la organización que ayudamos a construir y la que más se devaluó en los últimos años, al calor de que el ambiente político interno se iba tornando cada vez más aislacionista, auto-centrado y hostil a la disidencia política. Llegando a este punto, no podemos ser fieles a lo mejor de la experiencia realizada más que superándola. No se trata, entonces, sólo del cierre de un periodo, como de un nuevo inicio.

En una cultura política fuertemente polarizada entre tradiciones populistas y una izquierda sectaria de origen trotskista, renovamos nuestro compromiso con la construcción de una izquierda marxista amplia, democrática, intelectualmente abierta y compleja, dispuesta a dialogar con los lenguajes plebeyos nacionales y latinoamericanos. Una izquierda anticapitalista, feminista, ecosocialista,  internacionalista, heredera de las lecciones revolucionarias del siglo pasado y abierta a los nuevos fenómenos sociales y políticos. ¿Nuestro proyecto? El socialismo libertario y autogestionario. Recuperar las aspiraciones igualitarias y democráticas de las derivas burocráticas que oscurecieron en el pasado las esperanzas emancipatorias. Aportar a la reconstrucción de una estrategia revolucionaria a la altura de nuestro tiempo y sus luchas. En esa tarea seguimos poniendo lo mejor de nuestros esfuerzos y nuestra pasión militante. “He aquí una misión digna de una generación nueva”.

  1. Hugo Rangone Responder
    100% de acuerdo con el planteo general. Alentado por el amague de apertura anunciado por el FIT el año pasado, reincidí en participar, hasta que para la segunda vuelta la dirigencia "bajó" el llamado a votar en blanco, cosa que me parecía un grave error, por tres razones, pero del centralismo democrático los compañeros se quedan con la primera parte, y el asunto no se pudo discutir: como si fueramos predicadores de alguna secta, debíamos machacar que "son lo mismo", sin ninguna consideración a la conveniencia o inconveniencia política del sermón. Me alegro que clarifiquen con respecto a COB, sin por eso dejar de considerarlos compañeros.

Leave a Reply

*

captcha *